El Salvador y sus pedagogías del amor, el significado real del himno al maestro

Esta historia, es solo una de las que se encuentran a la vuelta de la esquina en El Salvador, no solo entre profesionales docentes, si no de todas las profesiones. A muchos consta que personas graduadas no ejercen su profesión.

Por: Susana Barrera.

“Dulces himnos cantemos de gloria, al maestro abnegado en loor”…

Cristina  Hernández es una maestra de tercer ciclo y bachillerato,  graduada con altas calificaciones en 2016 de una universidad privada de El Salvador.  Vendiendo periódicos en las colonias de San Salvador, logró coronar su carrera.

“Y ensalcemos doquier su memoria entre cantos sublimes de amor…” La maestra Hernández se decidió por un aula muy particular; ella continúa vendiendo periódicos en la ciudad porque le significa un mayor ingreso que ser profesora en un salón de clases tradicional,  pero además le permite estar más tiempo con sus hijos: Paola Hernández, una chica de 15 años seleccionada de futbol y su pequeño Marcelo de cuatro años.

“Noble apóstol que siempre en la lucha, a la ciencia la haces triunfar…” “Es la educación la que puedo heredar a mis hijos, se lo repito a Paola que se esfuerce, que siga brillando como hasta ahora lo ha hecho en las canchas…”, dice Hernández.

“Dando aliento a los niños se escucha, en las aulas su voz resonar”… A Marcelo ya le gusta el futbol, “dale Paola” anima a su hermana en las graderías de la cancha, mientras su maestra y madre alza su voz anunciando “el diario” a primeras horas de la mañana en la zona sur de San Salvador.

“De sus hijos la más rica prenda, en virtud, en ejemplo les das”… Cristina ha priorizado, dice: “Vivo en la Comunidad Lupita de Antiguo Cuscatlán (uno de los municipio con mayores ingresos del país),  necesito estar pendiente de mis hijos, acompañar a Paola a sus entrenos y estar cerca de Marcelo… me gustaría estar en aula pero no tendría el tiempo para estar con ellos y menos el ingreso necesario, en los colegios privados pagan muy poco y acceder al gobierno es difícil”, afirma.

“Y sobre ellos haced que descienda, de los cielos hermosa la paz…”  “Me gusta caminar, platicar con la gente, tengo clientes que me reciben con chocolate, lo curioso es que no hablamos mucho de las noticias sino de lo que nos produce paz y satisfacción…”, hace referencia la maestra a sus luchas cotidianas.

En El Salvador, según cifras oficiales, el futuro y presente de las generaciones descansa en una planta docente que sobrepasa los 46 mil maestros.

Se han conocido algunos casos de profesores que venden dulces en buses, otros que incursionan en diversos negocios para complementar sus ingresos o incursionan en extra jornadas.

La Maestra Cristy, por su parte, ha decido enfocar su pedagogía en su familia, y aplicar sus propios recursos didácticos para la vida de los suyos.

«Dulces himnos cantemos de gloria, al maestro abnegado en loor y ensalcemos doquier su memoria, entre cantos sublimes de amor…»

Y así, pasan los días de una maestra con altas calificaciones que ha comprendido, certeramente, el verdadero sentido del himno al maestro.

¿Cuándo será posible que esta profesión sea valorada realmente en las capas bajas (y quién sabe si también altas) en El salvador para que quienes forman a las futuras generaciones no formen a la propia, dignamente?

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