El Diablo no bailó en el Mercado de Artesanías

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Desde muy temprano, una enorme cruz de Jiote se erguía en una zona visible del Mercado de Artesanía, ataviada con adornos de papel y llena de diversas frutas; anunciaba que este 3 de mayo es el Día de la Cruz.

 

Fotos: Periódico Equilibrium.

La creencia popular dice que si las familias no ponen una cruz de Jiote en el patio de sus casas, el Diablo baja a bailar a ese patio; no fue el caso de la familia de personas artesanas que tienen sus puestos en el Mercado de Artesanías de San Salvador.

Allí una enorme cruz de unos tres metros sobresalía entre adornos coloridos de papel que evocan el arte de un pueblo y que acogía a sus pies la fruta que generosa anuncia la estación.

cruz8A sus costados, la niñez del Kínder de San Benito disfrazada con máscaras como la de El Venado, sus docentes y una banda musical, entonaba El Granito de Mostaza, mientras la mesa de honor encabezada por el Viceministro de Turismo Roberto Viera y representantes de la población artesana se aprestaba a celebrarle al madero en el que murió Jesús.

Se trata de una celebración que sincretiza la tradición y la cultura religiosa española y la cultura ancestral de nuestros pueblos, que celebraba la transformación de la Madre Tierra que al caer la lluvia pasaba de tierra estéril a una fértil. Además celebraban al dios Xitotepec.

Cruz6Esta vez, el Día de la Cruz, que tradicionalmente se realiza en Panchimalco, al Sur de San Salvador, se trasladó al Mercado de Artesanías, para que la asistencia también se llevaran sus productos netamente salvadoreños.

La tradición es que las personas se paren delante de la cruz, se persignen, recen una oración pidiendo por la fertilidad y la lluvia y tomen un fruto que forma una alfombra ante la misma. De hecho el Viceministro y sus acompañantes recrearon esa tradición par amostrar a la población la fe que rodea a esta celebración y uno a uno, incluida la Reina de las Artesanías, hicieron su petición.

La evocación ancestral

cruz4Israel Bojorge llegó ataviado con la vestimenta indígena, sus matatas, sus máscaras sombrero e instrumentos ancestrales como la flauta. Danzó y explicó cada elemento, mientras recitaba en honor a la cruz.

En realidad Israel es un hombre sencillo lleno de sabiduría que se desempeña como docente en el Centro Nacional de Artes (Cenar); es un profesor de Lenguaje Musical, específicamente enseña flauta dulce a la niñez en la materia Etnomusicología, como parte del proceso del rescate de las costumbres de El Salvador, le reveló a Periódico Equilibrium.

cruz5Mientras Bojorge canta, explica y actúa, Carmen Vega está en un extremo del espacio donde la mesa con las autoridades celebra el acto en honor a la cruz.

Ella llegó desde panchimalco, con su “Telar de Cintura”, en la cual teje centros de mesa, bufandas, Baños Panchos y tapetes, además de nahuillas para las señoritas que en el país utilizan para participar en las diversas danzas folklóricas.

Ella es hábil con su corvo o “susupaste”, como se llama a la pieza con la que se auxilia para tejer la esperanza reflejada en colores que finalmente llegan a la mesa de las familias salvadoreñas.

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