El árbol

¿A cuántas criaturitas habrá dado un cálido hogar o un lugar donde descansar por un momento, para emprender de nuevo el vuelo? ¿A cuántas les habrá servido de alimen-to? ¿qué se sentirá ser tan fuerte y crecer tan alto y extenderse hacia el mundo tan amplio?.

Por: Abogada Elsy Ch.

Las ramas de aquel árbol se mecían con el viento y sus hojitas bailoteaban al compás de su susurro, su tronco da vestigios de los años que ha vivido pues permanece tan firme y cubierto de tantas capas que parecen desprenderse al mínimo toque; se extiende tan alto, tal alto, que pareciera que quiere tocar el cielo.

Sus raíces son profundas y tienen partes superficiales que se extienden alrededor del tronco como quien dibuja en el suelo unos rayos de sol; no tiene frutos pero sí flores y son las más bellas de mi jardín.

Sus pétalos son de un rosa intenso y juegan a llamar mi atención y danzan con las hojas estremecidas por el viento; algunas flores caen de forma melodiosa hasta que abrazan el suelo al terminar su viaje, para finalmente fundirse a él con el paso del tiempo.

Yo estoy recostada a los pies de este árbol, no dejo de observar todo su espectáculo y trato de imaginar cómo sus viejas raíces se han aferrado a este mundo para absorber de él todo lo que necesita para vivir y como esto fluye de abajo hacia arriba, a cada rama, a cada hoja, a cada flor que lo adorna; de pronto veo algunas aves que decidieron posarse y hacer hogar en su copa.

Mientras lo observo me pregunto: ¿A cuántas criaturitas habrá dado un cálido hogar o un lugar donde descansar por un momento, para emprender de nuevo el vuelo? ¿A cuántas les habrá servido de alimento? y voy imaginando todo y pienso: ¿qué se sentirá ser tan fuerte y crecer tan alto y extenderse hacia el mundo tan amplio?

Y reflexiono: cómo es la naturaleza que no toma solo para sí, sino que aquello que toma, lo entrega para que sea aprovechado por otros y aun así, dando tanto… ¿cómo es que aquel árbol, mi árbol, permanece quieto, erguido y lleno de vida y canto?… y de pensar eso, ahora estoy sonriendo y ahora también yo canto y quiero dejarme proteger del sol con su dulce sombra y darle paz a mis pensamientos al ver a mi árbol que se antepone a un cielo tan claro que se dibuja tras sus hermosas ramas.

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