Cuando ya no estés

Mudé mi piel y dolió en el alma, el desprendi-miento, pero ahora nuevas fuerzas brotarán y no daré pasos en falso, seguiré mi camino, vendaré mis heridas y un día el tiempo todo lo habrá sanado.

 

Por: Elsy Ch.

Cuando te encuentre en lo profundo del silencio y tu marcada ausencia no quede más que en el recuerdo, cuando el ruido del mañana acalle el mudo grito en mi interior, se dibuje una sonrisa sincera y se abran mis ojos llenos de pasión, cuando pueda escuchar sin juzgar el sonido de tu voz.

Cuando me siente sin el peso del cansancio y mis pies corran ligeros a la meta y esa luz tenue se agrande y mi sombra se proyecte a mis espaldas tan inmensa, cuando note que hay paz en un camino en guerra, como la brisa suave que llega y me acaricia en un día en que el sol a salir se niega.

Cuando tus rayos me penetren el alma y el dolor se detenga y mi energía fluya, cuando el rumor de las olas ya no venga, pero el paisaje siga siendo espectacular, cuando ya no te llore o te espere, cuando el pasado o el futuro dejen de importar y solo piense en el presente, segundo a segundo sin dudar.

Cuando suelte tu mano y me dé cuenta que hay otras que hacia mi se extienden, cuando una flor se marchite y otra florezca y mi corazón pueda admirar de nuevo la belleza, cuando el dolor no sea una espada que me atraviesa y el amor vaya hacia alguien que me llena, ya no me miraré con los ojos que me miras, ni recordaré las palabras ofensivas, ya no se interrumpirán mis sueños y mi valor no será el que me diste.

Ya no importará lo que pienses o todo aquello que dijiste; abriré mis alas y volaré por los cielos y nadie podrá cortar otra vez mis plumas y seré libre en toda aquella inmensidad, donde solo el cielo me mira y el viento me abraza.

Donde las nubes que parecen inalcanzables mi alma traspasa y reiré y no podrás borrar mi sonrisa y cantaré y no podrás acallar mi canto y bailaré y no podrás detenerme, porque lo que una vez fuiste ya no lo serás y habré finalizado el libro de nuestra historia y lo habré lanzado al pozo del olvido.

Donde no hay retorno al mundo de los vivos, mis pasos serán firmes y nadie podrá detenerme, porque todas las pruebas y heridas solo me hicieron más fuerte, mudé mi piel y dolió en el alma, el desprendimiento, pero ahora nuevas fuerzas brotarán y no daré pasos en falso, seguiré mi camino, vendaré mis heridas y un día el tiempo todo lo habrá sanado.

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