Continúan las desigualdades territoriales en América Latina

Enormes desigualdades territoriales existen en diez países de América Latina. Esa es la principal conclusión que arroja el Informe Latinoamericano Pobreza y Desigualdad 2011, investigación cualitativa y cuantitativa elaborada por Rimisp–Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural que, en su primera parte, aborda cifras para las dimensiones de educación, salud, dinamismo económico y empleo, ingreso y pobreza; seguridad ciudadana, y género de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua y Perú.

Una segunda parte del Informe analiza estas desigualdades con relación al papel que desempeñan las políticas sectoriales. El estudio sostiene que una misma política puede contribuir al desarrollo de un territorio, no impactar a otros y afectar negativamente a un tercero. También aborda el papel y las capacidades de los propios territorios. Para ello, se consideraron indicadores de capacidad de gestión de los gobiernos locales -que dan cuenta de las desigualdades entre los territorios-, para luego presentar dos casos exitosos de desarrollo territorial, promovidos desde la sociedad civil (registrados en territorios de Perú y Colombia).

Para graficar que algunas políticas públicas implementadas en los países estudiados no solo no solucionan las desigualdades territoriales sino que las aumentan o las mantienen, el Informe abordó tres experiencias: la política educativa escolar, en Chile; los programas de desarrollo rural, en México; y el Bono de Desarrollo Humano, en Ecuador.

“El Informe Latinoamericano Pobreza y Desigualdad 2011 tiene como objetivo incentivar la discusión de los aspectos clave que afectan a aquellos territorios con mayor dificultad para crecer, reduciendo pobreza y desigualdad desde una perspectiva social y territorial”, manifesta Manuel Chiriboga, investigador de Rimisp, Ecuador.

En referencia a las dimensiones e indicadores abordados por el Informe, “el análisis se centró en identificar las diferencias territoriales dentro de cada país. Esta información es pertinente para caracterizar a los territorios subnacionales más rezagados, lo que permitirá después identificar las problemáticas particulares que les afecten y, en consecuencia, diseñar y focalizar esfuerzos de política pública en dichas zonas”, agrega Chiriboga.

El Informe evidenció, además, que en materia de pobreza y desigualdad, en América Latina hay dos grandes tipos de problemas que se concentran territorialmente: en las zonas urbanas, las principales dificultades surgen a partir de la inseguridad ciudadana y la desigualdad de ingresos. En cambio, en zonas rurales, los obstáculos para el desarrollo se relacionan con la falta de acceso a derechos básicos como salud, educación o acceso a empleo en actividades no agrícolas.

Además, el Informe constató que en cuanto a desigualdades territoriales, existen grandes brechas entre los territorios analizados. Es así que independientemente del resultado promedio del país, en cuatro dimensiones: salud, educación, dinamismo económico y empleo, y género, se concluyó que en todos los casos existen territorios subnacionales significativamente rezagados y que presentan ciertas características en común, como el hecho de ser más pequeños en términos de población, ser más rurales, tienden a tener una mayor proporción de población perteneciente a pueblos originarios o afrodescendientes y tienden a estar más alejados de las capitales nacionales y/o de las grandes ciudades, siendo muchos territorios subnacionales rezagados localidades fronterizas

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