Compatriota lucha desde EUA por evitar suicidios en su natal San Francisco Morazán

Una joven mujer que emigró de este municipio chalateco hacia EE.UU., cuando aún era una niña, decidió usar parte de sus ingresos para ayudar a jóvenes potenciales víctimas de suicidio.

Fotos: Cortesía.

Cuando “Ligia” (nombre ficticio) supo que su novio rompía con ella, no lo soportó. Ese día de a mediados del año pasado, el joven no solo rompió la relación sino el corazón de Ligia, sus sentimientos… su vida. Sí, a sus 17 años ella optó por quitarse la vida, cuando aún le quedaba un largo camino por delante.

La tragedia sucedió en uno de los municipios calificado por el Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (Fisdl) como uno de los de extrema pobreza severa: San Francisco Morazán, en Chalatenango.

A unos cinco mil kilómetros de distancia, Mayra Lisseth Cisneros, una joven oriunda de ese municipio, ahora radicada en Estados Unidos, se daba por enterada de la desdicha y la pregunta del por qué de semejante decisión, la llevó a plantearse que algo había que hacer por esta juventud.

Liss, como la llaman cariñosamente, no solo se vio conmovida por la pérdida de una vida tan joven; antes que Ligia, cuatro jóvenes más (entre hombres y mujeres) ya había tomado la misma decisión de ella.

Liss Cisneros, la joven preocupada por sus connacionales.

Solo una niña más sobrevivió. Esta última intentó marcharse al infinito consumiendo un herbicida.

La realidad era más dramática cuando se supo que quienes optaban por el suicidio eran jóvenes de entre los 15 y los 19 años.

Hacer, es la clave

Al hacerse la pregunta de por qué esta niñez no encontraba otra salida más que quitarse la vida ante las circunstancias adversas, Liss concluyó que buena parte de la juventud de San Francisco Morazán, no se había trazado metas que alcanzar.

A esa falta de visión hay que agregarle que el empobrecido municipio no tiene oportunidades de empleo; en sus cantones y caseríos no hay espacios donde ocupar positivamente el tiempo libre, no hay esperanzas en nada.

Para Liss, en el caso de la niña suicida, en esa persona que desistió de amarla encontraba el cariño y el apoyo y además, lo más probable es que no tenía metas; “nadie les instruye”, reclamó Liss.

En un estudio del Fisdl de 2017, San Francisco Morazán aparece en el puesto 37 del ranking de los 60 municipios más pobres de El Salvador que han sido incorporados en la lista de territorios de erradicación de la pobreza, de dicha institución.

Algunas familias se atienen a las remesas, pero la mayoría no tiene a qué atenerse, Lamenta Liss.

Entonces esta joven salvadoreña se trazó una meta más en su vida: crear el espacio que permitiera impulsar talleres de motivación y superación dirigido a jóvenes de su municipio natal; enseñarles que nada es inalcanzable en la vida y que debe pensarse de manera positiva.

Así lo hizo y surgió la fan page llamada “Hacer”, una palabra que invita a la acción y que implica la realización de jornadas motivaciones para que la juventud no solo aprenda, sino que replique el aprendizaje, que se valore, que se crea a sí misma, que se sienta capaz de llegar donde menos imaginan, pero con esfuerzo, con espíritu de lucha.

Asistentes del primer taller de motivación, montado por Liss.

La primera experiencia en este sentido la tuvo Liss en diciembre de 2018, cuando se organizó el taller impartido por un experto en temas de motivación; esta compatriota utilizó sus propios fondos para lograr en parte lo que el Estado o los gobiernos locales están obligados a hacer: apostar por el bienestar de su juventud.

Para esa ocasión también colaboraron dos compatriotas más y un ciudadano boliviano, aportando fondos para cubrir los gastos.

“Esa primera experiencia fue satisfactoria porque si una persona entre todos los que llegaron se motivó y cambió sus ideas negativas por positivas, ya es mucho”.

Ahora planea muchas otras cosas y quiere tener otras iniciativas que pueden ser apoyadas financieramente y aunque no hay representación en El Salvador de una organización que promueve y apoya este tipo de iniciativas, Liss ha iniciado la gestión de la ayuda de esta.

Solo falta que alguien crea

En ese primer acercamiento de Liss con jóvenes de su natal San Francisco Morazán, conoció jóvenes con tanto talento, como Raquel Chacón, una joven que estudia comunicaciones, que muestra inteligencia y coherencia en el planteamiento de sus temas; ella era una entre 25 jóvenes asistentes.

Ella vive en un cantón de donde caminó una hora para estar presente en el evento, llegó a las 07:00 a.m. y el taller estaba previsto para las 08:30 aseguró Liss. “Fue la primera en llegar y la última en irse y otras personas cercanas llegaron tarde”.

El proyecto nace precisamente para evitar los suicidios para decirle a la juventud que todo tiene una salida, a pesar de las adversidades.

“Los otros casos de suicidio, aparte del de Ligia, no sé porqué se dieron, pero debe ser por los problemas sociales, por eso les queremos enseñar que tengan metas y que las logren”.

El sueño de Liss ha comenzado así, pero quiere ampliar sus programas para abordar de manera más integral la situación de la juventud.

Certificado otorgado a jóvenes asistentes.

“Se suele decir que no puedo cambiar el mundo ni la sociedad, pero si seguimos pensando así no lograremos nada; sin embargo de granito en granito podemos cambiar la vida de muchos, las bendiciones de Dios que he recibido, quiero que alcance a otras personas”.

A pesar de la importancia de su iniciativa, Liss no escuchó ningún interés de nadie de querer apoyar e involucrarse en el mismo. “Me gustaría que este programa llegara a las escuelas para hacerles ver estas situaciones y que los animen a superarse a pesar de las circunstancias”, sugiere.

Para esta joven salvadoreña cuando la juventud tiene metas en la vida es difícil tomar decisiones para hacerse daño y eso es lo que quiere inculcar en este grupo poblacional.

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