Carencia afectiva y la obesidad

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La obesidad tiene relación, entre otras cosas, con nuestra genética. La información de nuestro ADN despierta o detona, cuando hay emociones mal manejadas. Más que la alimentación o el ejercicio, la genética es la creadora y las emociones, el detonante.

Foto: www.fundacionunam.org.mx

Si ignoramos estos dos puntos, siempre que intentemos bajar de peso a través de una dieta y ejercicio extenuante, parecerá que estamos luchando contra corriente, pues el precio que pagaremos será demasiado alto.

Por supuesto podremos lograrlo, pero a costa de mucho sacrificio y sin haber podido conectar con el aprendizaje espiritual que la obesidad trae consigo.

La insatisfacción, la frustración, la carencia afectiva o la necesidad de protegernos, son solo algunas causas emocionales de la obesidad. La meditación y la introspección pueden ayudarte a encontrar no solo las emociones o los patrones de creencias relacionados, sino también los hechos del pasado que las crearon, las heridas del alma no resueltas o las emociones no procesadas.

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