Así de fácil: me equivoqué

La vida sigue. No hubo segunda vuelta como pensaba y ganó quien ganaría: Nayib Bukele. Pero que tenga en cuenta, ya aprendimos que el río cuando suena…

Por: Carlos Minero.

Bien por él y espero que también por la Patria, no es necesario felicitarle, primero porque no leerá este post y, segundo, porque lo que tenía que decirle lo dije el pasado sábado, 19 de mayo de 2018, en el post: “A Ud. próximo presidente de la República (si lo dejan)… Con toda honestidad espero que le vaya bien en su gobierno y que cumpla la mitad de las cosas que se ha comprometido en su plan Cuscatlán.

Tengo dudas, pero da esperanza la actitud de la gente (espero que la mayoría) que ha entendido el poder que tiene con su voto, creo que es la primera vez que entiende el significado de ser el soberano. Pero lo más importante un buen sector, ha comprendido que el “cambio” no viene de arriba (cielo o presidencia), sino del interior de cada uno; ya veo “memes” llamando a trabajar más duro, a ahorrar, a no lanzar basura en la calle, a respetar las leyes de tránsito… La gente por fin, tiene claro que es dueña de su destino y que puede marcarlo y caminarlo cuando está decidida a hacerlo, no esperar a salvadores o mesías prometidos.

Eso es lo verdaderamente valioso.

Creo que el contundente gane de Bukele se debe a dos cosas: 1. La gente realmente se hartó de que le vean la cara, de que le roben los recursos que con tanto sacrificio aporta al erario público; que los políticos de cualquier color se vuelvan millonarios, mientras los hospitales carecen de medicinas y la educación no enseña, no imparte sabiduría a los chicos, obligando a que aplacen el examen de admisión de la Universidad de El Salvador… y 2. A que la ingenuidad (por ser amables al calificarlos) de los partidos políticos o más bien de los dirigentes de los partidos no entendieron el mensaje que dio el electorado en la elección del año anterior. Peor aun: pareciera que no han comprendido para nada el mensaje de este domingo pasado.

Ahora bien, volviendo al presidente electo, éste debe tener bien claro que grandes apoyos (históricos para ser exacto), como el contundente e histórico obtenido, se reflejará en grandes exigencias por parte de los que brindan ese apoyo. Esta contra el tiempo, de su capacidad negociadora, de su honestidad en el trabajo, de la transparencia en la gestión, dependerá que siga recibiendo ese apoyo o se le arrebate, para buscar una nueva esperanza.

Tiene una gran responsabilidad el presidente Bukele, y todos deberemos apoyarle para que logre las metas propuestas, o a denunciarle, si sigue el camino de sus predecesores, y a estar atentos a cualquier ruido de advertencia… Ya hemos aprendido que el río cuando suena…

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