A una madre

…pude observar en pocos días, la formación que habían tenido sus hijos, no simplemente en el desempeño profesional o laboral, no, era más evidente en el respeto y valores.

Por: Dr. Adán Figueroa/Ilustración: Pixabay.

Las primeras lluvias de mayo habían dado inicio. Mientras descansaba en mi hamaca en el corredor, una pequeña tormenta con un viento suave que más parecía brisa, circulaba tranquilamente.

Fue entonces cuando recordé lo valioso de aquella mujer. Existe definitivamente una cantidad inmensa de mujeres altamente valiosas, en especial, cuando desempeñan ese papel elemental e insustituible de madre, que las vuelve una fiera, cuando se trata de defender a un hijo ante todos sus vecinos.

Otras simplemente dejan un trabajo o parte de él, por proporcionarle más atención y cuidado a sus hijos que, por una u otra razón, necesitan mas tiempo y de mejor calidad para salir adelante.

Y cuando ese logro se evidencia, es una gran satisfacción para la familia y de reconocimiento y admiración para la madre.

Se podrían mencionar ejemplos de sacrificio y valor desde mi hija como mamá, su madre, hasta llegar a mi trastatarabuela que seguramente jugaron un gran papel en la formación de sus hijos.

Pero hoy recordé a la mujer que sacó adelante a sus tres hijos en ausencia del padre y en un país que no era el suyo.

Ella es una mujer muy religiosa y cada vez que enfrentaba una situación difícil, dentro de toda la adversidad que la rodeaba; acudía a orar con la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, decía con sus palabras.

Después de muchos años de no compartir con ellos algunos momentos, pude observar en pocos días, la formación que habían tenido sus hijos, no simplemente en el desempeño profesional o laboral, no, era más evidente en el respeto y valores inculcados en su persona.

Recuerdo haberle felicitado por esa labor, pero hoy le agradezco todo su esfuerzo por lo que son sus hijos, mis sobrinos: personas de bien. Gracias Elia.

Seguramente hay muchas madres como ella y son verdaderamente dignas de un reconocimiento. Ojalá, todas las madrecitas del mundo, críen, formen y tengan hijos que crezcan y lleguen a ser personas de bien.

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